El trauma no es solo lo que nos sucedió en el pasado, sino el impacto profundo que esas experiencias abrumadoras y amenazantes dejan en el presente, alterando la seguridad, el sentido del yo y la capacidad de regular las emociones. Lejos de ser simplemente un recuerdo doloroso, el trauma puede desregular el sistema nervioso y fragmentar la vivencia interna, provocando que la persona quede atrapada en respuestas de supervivencia (como la hiperactivación, la hipoactivación o los conflictos internos).
Afortunadamente, la psicoterapia contemporánea cuenta con un repertorio de estrategias clínicas claras y respetuosas para acompañar a los supervivientes en su proceso de recuperación. Entre las principales estrategias utilizadas se encuentran:
- Estabilización y construcción de seguridad: Se prioriza crear un entorno seguro y enraizarse en el presente antes de abordar cualquier recuerdo doloroso, evitando así la desestabilización prematura.
- Ejemplo: Antes de explorar los detalles de una agresión pasada, el terapeuta y el consultante dedican las primeras sesiones a establecer un «lugar interno seguro» imaginario donde la persona pueda resguardarse mentalmente cuando sienta que el pasado la abruma.
- Regulación neurofisiológica y somática: Se emplean técnicas de respiración, anclajes sensoriales y el cuidado corporal (sueño, alimentación y relajación) para ayudar a la persona a mantenerse dentro de su «ventana de tolerancia» y sanar las huellas que el trauma deja en el cuerpo.
- Ejemplo: Ante un episodio de hiperactivación o flashback donde la persona siente pánico y taquicardia, se utiliza la técnica de enraizamiento (grounding) 5-4-3-2-1 o respiraciones lentas y prolongadas para activar el sistema nervioso parasimpático y regresar al presente.
- Superación de la evitación y manejo de desencadenantes: Se trabaja activamente para reconocer los estímulos que disparan los síntomas, sustituyendo la evitación o el aislamiento por un afrontamiento gradual.
- Ejemplo: Si una persona evita subir al transporte público porque le recuerda un evento crítico, se diseña un plan de exposición gradual (comenzando por observar fotos de autobuses, luego acompañarse de un amigo en un recorrido corto) para romper el ciclo de aislamiento.
- Gestión del mundo interno y cooperación: Se fomenta la superación de la fobia a la experiencia interna mediante el diálogo empático, logrando que las distintas partes de la personalidad cooperen en lugar de desgastarse en conflictos.
- Ejemplo: En lugar de criticarse severamente por sentirse vulnerable, la persona aprende a mantener un diálogo interno compasivo («entiendo que tengas miedo y quieras esconderte, pero hoy estamos a salvo y podemos manejar esto juntos»).
- Resignificación narrativa y reconexión social: A través de preguntas de afrontamiento y psicoeducación, se ayuda a desplazar la culpa hacia el verdadero responsable, rescatando los recursos de supervivencia y promoviendo la reconexión progresiva con redes de apoyo social y límites sanos.
- Ejemplo: Ante la culpa por haberse quedado paralizado durante un asalto, el terapeuta formula preguntas como “¿Cómo supiste que no oponerte era tu única posibilidad para sobrevivir?”, ayudando a desplazar la culpa del superviviente al agresor y reconociendo la estrategia de protección del cuerpo.
Si estás viviendo algún proceso complejo, conversemos:
https://www.claudiodroguett.cl/
Reserva hora en:
https://encuadrado.com/p/claudio-droguett
Consulta presencial: Calle Montaña 853, Of. 407, Viña del Mar:
Deja una respuesta