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Categoría: Psicologia

  • ¿Cómo abordar la depresión desde la psicoterapia?

    La depresión, mirada desde los enfoques sistémico y narrativo, deja de ser vista como una «enfermedad interna» o un defecto biológico/psicológico aislado del individuo. En lugar de eso, se entiende como un fenómeno que cobra sentido en la red de relaciones de la persona y en las historias que se han construido sobre su vida.

    Redefiniendo la Depresión: Más allá del síntoma individual

    Tradicionalmente, la depresión se ha etiquetado como un trastorno que ocurre exclusivamente «dentro» de la cabeza de una persona. Sin embargo, cuando abrimos el foco, descubrimos que el malestar no nace en el vacío.

    Desde una perspectiva sistémica y narrativa, la depresión no define quién eres; es un visitante o un problema externo que se alimenta de dinámicas relacionales desgastantes y de narrativas rígidas que han terminado por sepultar la identidad y los recursos de la persona.

    1. El enfoque Sistémico: El síntoma en el tejido relacional

    En la terapia sistémica, entendemos que las personas formamos parte de redes complejas (familia, pareja, trabajo, cultura). Desde aquí, la depresión puede interpretarse como:

    • Una respuesta a un sistema en crisis: A veces, el síntoma de un miembro de la familia visibiliza tensiones, duelos no resueltos o dinámicas de comunicación disfuncionales dentro del grupo.
    • Un intento de solución que se volvió problema: El aislamiento o la falta de energía pueden haber surgido inicialmente como una forma de protección o de pausa ante una exigencia externa abrumadora, pero con el tiempo, ese mecanismo terminó atrapando a la persona.

    2. El enfoque Narrativo: Desmantelando la «Historia Dominante»

    La terapia narrativa, desarrollada por Michael White y David Epston, aporta una herramienta fundamental: la externalización. El postulado clave es simple pero poderoso: “La persona es la persona, el problema es el problema”.

    Cuando la depresión se instala, suele construir una historia dominante en la vida del consultante. Esta historia le dice que no vale nada, que siempre ha fracasado y que el futuro es oscuro. La persona termina fusionándose con el problema («soy depresivo»). El abordaje narrativo busca:

    • Externalizar la depresión: Ponerle nombre al problema como algo separado de la identidad (por ejemplo, llamarla «la Niebla», «la Sombra» o «el Desánimo»). Al separarla, la persona pasa de ser la víctima pasiva a un agente que puede decidir cómo relacionarse con ese malestar.
    • Rescatar los «Acontecimientos Extraordinarios»: Investigar aquellos momentos, por pequeños que sean, en los que la persona logró desobedecer a la depresión, sonreír, cuidar de sí misma o tomar una decisión. Esos momentos son las semillas para escribir una historia alternativa basada en sus competencias, valores y esperanzas.

    ¿Cómo se aborda en la práctica clínica?

    El proceso terapéutico no busca «reparar» a un individuo dañado, sino co-construir un nuevo escenario relacional y narrativo a través de los siguientes pasos:

    1. Deconstruir el relato del problema: Explorar de dónde saca su fuerza la depresión. ¿Qué discursos sociales, familiares o de autoexigencia la están alimentando?
    2. Conversaciones de externalización: Modificar el lenguaje. No es lo mismo decir «estoy profundamente deprimido» que «últimamente la pesadez me ha estado impidiendo conectar con las cosas que disfruto». Esto devuelve la influencia y la responsabilidad al consultante.
    3. Explorar la red de apoyo (El Sistema): Evaluar cómo reacciona el entorno. A veces, las respuestas bienintencionadas de la familia («tienes que poner de tu parte») aumentan la culpa. Se trabaja para que el sistema relacional se vuelva un aliado y no un perpetuador del problema.
    4. Descubrir los saberes y resistencias: Validar las formas en que la persona ha resistido a los embates de la depresión. Cada día que la persona sobrelleva el malestar, hay una micro-estrategia de supervivencia que merece ser reconocida.
    5. Engrosar la historia alternativa: Conectar los éxitos pasados y presentes del consultante con una nueva definición de sí mismo, permitiéndole proyectar un futuro donde la depresión ya no tenga el papel protagónico.

    En conclusión: Abordar la depresión desde aquí es un acto de liberación. Implica dejar de buscar culpables o fallas de fábrica en el individuo, para empezar a reescribir una historia donde las relaciones sanan y las personas recuperan la autoría de sus propias vidas.

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    Psicólogos en Viña del Mar: Claudio Droguett

  • ¿Cómo aprendemos realmente? Descubriendo los Procesos Psicológicos Superiores de Vygotsky

    Cuando pensamos en el aprendizaje y la cognición humana, solemos enfocarnos en las capacidades individuales: la inteligencia con la que nacemos, la memoria o la atención. Sin embargo, uno de los teóricos más influyentes de la psicología, Lev Vygotsky, revolucionó esta perspectiva al plantear que lo más fascinante de nuestra mente no surge de forma aislada, sino a través de nuestra interacción con el entorno social y cultural.

    A esta dimensión avanzada de la cognición la denominó procesos psicológicos superiores. ¿Qué son exactamente y por qué importan tanto hoy en día? ¡Vamos a descubrirlo!

    1. Procesos Elementales vs. Procesos Superiores

    Para entender qué hace única a la mente humana, Vygotsky estableció una distinción clave:

    • Procesos psicológicos inferiores (o elementales): Son aquellos que compartimos con otras especies animales. Responden a una línea de desarrollo estrictamente biológica y natural. Ejemplos de estos son la memoria mecánica, la atención involuntaria o la percepción básica.
    • Procesos psicológicos superiores: Son exclusivos del ser humano. Se desarrollan a través de la interacción social, la cultura y el uso de herramientas mediadoras (siendo el lenguaje la herramienta por excelencia). Ejemplos claros son la memoria lógica, la atención voluntaria, el pensamiento conceptual y la autorregulación.

    2. El papel clave de la cultura y la interacción social

    A diferencia de otras corrientes que veían al individuo como un procesador solitario de información, Vygotsky sostenía que la cultura es el motor del desarrollo.

    • De afuera hacia adentro: Cualquier función psicológica superior aparece dos veces en el desarrollo cultural del niño: primero a nivel social (interpsicológico, entre personas) y, después, a nivel individual (intrapsicológico, dentro de la propia mente).
    • El lenguaje como herramienta de guía: El habla no solo sirve para comunicarnos con los demás, sino que se convierte en el instrumento fundamental para organizar nuestro propio pensamiento y planificar nuestras acciones.

    3. ¿Por qué es crucial este enfoque para la educación y el desarrollo personal?

    Comprender que nuestros procesos mentales superiores se construyen socialmente cambia por completo nuestra forma de entender la enseñanza y el aprendizaje:

    • El aprendizaje guía al desarrollo: Lejos de esperar a que la mente «madure» por sí sola para poder aprender, Vygotsky demostró que una instrucción adecuada y estimulante es capaz de activar y acelerar la maduración de nuevas funciones cognitivas.
    • El poder de la guía y el apoyo: Conceptos derivados de su teoría, como la famosa Zona de Desarrollo Próximo (ZDP), nos recuerdan que somos capaces de alcanzar niveles de desempeño mucho más altos cuando contamos con la colaboración de alguien más experto (profesores, mentores o compañeros).

    Conclusión

    Los procesos psicológicos superiores nos recuerdan que no somos islas. Nuestra capacidad de pensar de manera abstracta, reflexionar, planificar el futuro y crear conceptos complejos es el fruto directo de nuestra historia social y cultural. Entender esto nos invita a valorar mucho más el aprendizaje colaborativo, el diálogo y el poder transformador de la educación en nuestras vidas.

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  • El extraño orden de las cosas: Cómo la vida y los sentimientos originaron la cultura humana

    Cuando pensamos en las grandes creaciones de la humanidad —el arte, la ciencia, la filosofía, la política o la tecnología— solemos atribuirlas de manera exclusiva a nuestro sofisticado intelecto y al uso del lenguaje verbal. Sin embargo, uno de los neurocientíficos más importantes del mundo, Antonio Damasio, nos propone una perspectiva radicalmente distinta y fascinante en su libro El extraño orden de las cosas: La vida, los sentimientos y la creación de las culturas.

    ¿Y si las raíces de nuestra cultura estuvieran conectadas por un hilo invisible con la forma más antigua de vida unicelular?

    La homeostasis: El motor oculto

    Desde hace miles de millones de años, la vida en la Tierra ha estado regida por un imperativo fundamental: la homeostasis. No se trata meramente de buscar equilibrio o estabilidad, sino de un conjunto de procesos orientados a la supervivencia y al aumento del bienestar.

    Damasio nos demuestra que la actividad cultural comenzó profundamente unida a los sentimientos, los cuales actúan como la expresión mental de la homeostasis.

    • Los sentimientos como motivadores: El dolor, el sufrimiento, el anhelo de bienestar y el contraste con el placer impulsan al intelecto creativo a buscar soluciones y transformar la realidad.
    • El origen biológico de la cultura: Lejos de ser un invento puramente abstracto, las respuestas culturales nacieron de la necesidad de los seres humanos de mejorar su situación vital, reducir el sufrimiento y asegurar un futuro de mayor bienestar.

    Un orden inesperado

    Lo verdaderamente sorprendente —y el motivo del título del libro— es descubrir que comportamientos sociales complejos y organizados no aparecieron por primera vez con los seres humanos. Organismos unicelulares como las bacterias o los insectos sociales ya desarrollaron estrategias de supervivencia y cooperación muy antes en la historia de la biosfera, guiados por la fuerza ciega de la homeostasis.

    No obstante, la aparición del sistema nervioso y de la consciencia permitió la llegada de la subjetividad y de los sentimientos conscientes. Esto transformó la simple regulación biológica en una experiencia mental profunda donde las cosas «nos importan», dando paso a la imaginación y a la creatividad cultural.

    Más allá de los algoritmos

    En una época donde la inteligencia artificial y los algoritmos pretenden reducirlo todo a código computacional, Damasio nos recuerda que los sustratos importan. Nuestra química vital y nuestros sentimientos corporales son irremplazables; un sistema artificial puede ser altamente inteligente, pero carece de la experiencia sentida de la vida que define nuestra condición humana.

    Para reflexionar

    El extraño orden de las cosas nos invita a reconciliarnos con la naturaleza y a entender que nuestra mente, nuestros afectos y nuestras mayores creaciones culturales forman parte de un continuum biológico ininterrumpido.

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  • Más allá del computador: ¿Qué es realmente la cognición según Francisco J. Varela?

    Durante décadas, el sentido común contemporáneo ha asimilado la idea de que el cerebro humano funciona como un ordenador que procesa información del mundo exterior. Sin embargo, en su obra Conocer, el biólogo y epistemólogo chileno Francisco J. Varela cuestiona esta visión tradicional y nos invita a replantearnos desde la raíz qué significa conocer.

    Para comprender la propuesta del autor, primero debemos observar el recorrido que traza sobre las ciencias y tecnologías de la cognición (CTC), las cuales divide en distintas etapas evolutivas:

    • El cognitivismo (la mente como computador): Surgido en 1956, este paradigma define la cognición como el procesamiento de información o la manipulación de símbolos basada en reglas. Parte del supuesto de que existe un mundo exterior predefinido y que la mente actúa representando internamente esos rasgos mediante un código simbólico físico para resolver problemas.
    • El conexionismo y la emergencia (las redes autoorganizativas): Como alternativa a la rigidez de los símbolos lógicos, este enfoque concibe la cognición como la emergencia de estados globales a partir de una red de componentes simples interconectados (similares a neuronas) que operan mediante reglas locales. No obstante, pese a prescindir de los símbolos convencionales, gran parte de esta corriente sigue atada a la idea de representar un mundo preexistente en un dominio específico.

    El giro de Varela: La cognición como «enacción»

    Frente a los modelos anteriores, Varela se posiciona en una alternativa mucho más radical a la que denomina el enfoque de la enacción. Su insatisfacción profunda radica en cuestionar el supuesto más arraigado de nuestra tradición científica: la creencia de que el mundo existe de manera predefinida e independiente de quien lo conoce.

    Entonces, ¿qué es la cognición para Francisco J. Varela? El autor la define de manera directa como «acción efectiva: historia del acoplamiento estructural que enactúa (hace emerger) un mundo».

    Esta definición transforma por completo nuestra comprensión de la mente a través de los siguientes pilares fundamentales:

    • Hacer emerger un mundo en lugar de representarlo: Para Varela, la cognición deja de ser un dispositivo que resuelve problemas mediante representaciones internas de una realidad externa. Por el contrario, el cerebro es un órgano que construye mundos en vez de reflejarlos, donde el único requisito es que la acción sea efectiva y viable, permitiendo la continuidad del sistema vivo involucrado.
    • El camino intermedio entre la gallina y el huevo: Varela rechaza tanto la «posición de la gallina» (que el mundo exterior tiene leyes fijas previas que el sistema solo debe aprehender) como la «posición del huevo» (que el sistema cognitivo crea su propio mundo de forma aislada o solipsista reflejando solo sus leyes internas). Su enfoque enactivo propone que el conocedor y lo conocido, el sujeto y el objeto, son correlativos, se codeterminan mutuamente y surgen de forma simultánea.
    • Una senda que se hace al andar: Las aptitudes cognitivas están inextricablemente enlazadas con una historia vivida, tal como un camino que no está trazado de antemano, sino que se construye al caminar. El conocimiento es una interpretación circular permanente que eslabona la acción y el saber.
    • La importancia del cuerpo y el sentido común: Conocer se relaciona con el hecho de estar inmersos en un mundo que resulta inseparable de nuestro cuerpo, nuestro lenguaje y nuestra historia social. Para el autor, el contexto y el sentido común —entendido como nuestra historia corporal y social— no son residuos secundarios, sino la esencia misma de la cognición creativa.
    • La creación de significado: En última instancia, Varela sostiene que el pivote de la cognición es su capacidad para hacer emerger significados. La información no está preestablecida en el entorno como un orden dado esperando ser recogido, sino que consiste en regularidades que emergen de las propias actividades cognitivas.

    En conclusión, para Francisco J. Varela conocer no es almacenar un mapa estático de una realidad ajena, sino un proceso vivo, histórico y encarnado mediante el cual nosotros y nuestro mundo cobramos existencia simultáneamente a través de la acción.

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  • El Pensamiento Cibernético: Una nueva forma de observar la realidad

    Si te interesan los sistemas complejos, la psicología o la filosofía de la ciencia, el libro «Las Semillas de la Cibernética» nos ofrece una puerta de entrada fascinante al pensamiento de Heinz von Foerster.

    Pero, ¿qué es exactamente el «pensamiento cibernético» y cómo cambia nuestra visión del mundo?

    • De la materia a la información: Definida originalmente como la «ciencia del control y la comunicación en el animal y en la máquina», la cibernética se basa en la noción central de circularidad. Esto supone un salto fundamental: pasamos de explicar el mundo mediante la materia y la energía (la causa y efecto tradicional de la física) a un campo de explicaciones donde reinan la información y la organización.
    • Propósito y Regulación: Al enlazar circularmente los componentes de un sistema, aparece una dimensión teleológica. Esto significa que el sistema muestra un «propósito» en el futuro que actúa como una causa desde adentro. Así, la idea de «control» se transforma en «regulación». Regular no es imponer un camino directo y predecible, sino generar restricciones que reestructuran constantemente el funcionamiento del sistema.
    • El orden a partir del ruido: Todo sistema capaz de autoorganizarse adquiere e incrementa su orden no solo a partir del orden previo, sino actuando como un «seleccionador» de elementos útiles a partir del desorden (ruido) ambiental.

    La revolución: La Cibernética de Segundo Orden

    El mayor aporte que se explora en esta obra es el paso de una cibernética de los «sistemas observados» a una cibernética de los «sistemas observantes» (cibernética de segundo orden).

    • El fin de la objetividad pura: Este enfoque asume que las observaciones no son independientes de quienes las hacen. Nuestra propia estructura (ya sea biológica o impuesta por nuestro lenguaje) genera restricciones sobre el tipo de observaciones que somos capaces de hacer.
    • Constructivismo: Desde esta postura, las propiedades que solemos creer que residen en las cosas del mundo exterior (como el desorden, el orden, el azar o la necesidad) son, en realidad, propiedades del observador o dependen de su lenguaje.

    En resumen, el pensamiento cibernético de Von Foerster transformó profundamente disciplinas como la terapia familiar, volviéndola una práctica donde terapeutas y pacientes indagan juntos en cómo construimos biológica y socialmente nuestro mundo.

    ¿Habías escuchado antes sobre la cibernética de segundo orden? ¡Los leo en los comentarios!

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  • El «Software» de Edgar Morin: Por Qué el Caos y la Crisis Son el Motor del Cambio

    La mayoría de nosotros fuimos educados bajo un modelo mental reduccionista: aislar el problema, buscar una causa única y creer que el objetivo supremo ante cualquier malestar o desorden es recuperar el control estático e inmediato. Edgar Morin, en su obra clásica Introducción al pensamiento complejo, define esta mirada como una «inteligencia ciega»: una forma de razonar que mutila la realidad al separar lo que por naturaleza está interconectado.

    Frente a este reduccionismo, Morin propone articular tres principios rectores para comprender la vida, el comportamiento humano y las organizaciones: el dialógico, el recursivo y el hologramático.

    1. El Bucle Recursivo y la Ilusión del Síntoma Aislado

    El principio de recursividad organizacional enseña que los efectos son, al mismo tiempo, causas y productores de aquello que los genera.

    • En la realidad biológica y emocional (como muestra el esquema de la imagen), la ansiedad desata insomnio, el insomnio provoca fatiga física, y esa fatiga incrementa la vulnerabilidad corporal, retroalimentando una ansiedad aún mayor.
    • No existe un culpable lineal ni un eslabón aislado. Atacar solo el síntoma visible mediante un «parche» mecánico ignora el bucle completo que lo sigue produciendo.

    2. El Todo en la Parte: El Principio Hologramático frente al Malestar

    El principio hologramático advierte que «no solo la parte está en el todo, sino que el todo está inscrito en cada una de sus partes».

    • Así como cada célula de nuestro cuerpo lleva la totalidad del mapa genético, el síntoma de una persona (su fatiga o su ansiedad) suele contener y reflejar las tensiones del entorno familiar, laboral y cultural en el que vive.
    • Cuando una persona o un equipo colapsa, no colapsa una «pieza aislada de la máquina»; en esa parte se manifiesta la dinámica de la totalidad del sistema.

    3. La Dialógica del Caos: Desorden como Oportunidad (y su Límite)

    Bajo el principio dialógico, los opuestos no se anulan mutuamente, sino que colaboran y se mantienen unidos en tensión constante: orden y desorden conviven dentro de los sistemas vivos.

    • El colapso del programa rígido: Los tratamientos o planes que operan como «programas» (secuencias rígidas de pasos) fracasan ante la turbulencia del entorno. Frente al desorden, se requiere una estrategia: una guía capaz de rectificar su curso con base en la retroalimentación continua.
    • La crisis no es un error: Cuando el bucle recursivo se desestabiliza, la crisis rompe la rigidez previa y habilita la autoorganización de nuevas pautas y aprendizajes.
    • El matiz vital: El desorden por sí solo no garantiza el éxito. Un exceso de caos sin capacidad de contención o adaptación no transforma, sino que desintegra el sistema. El objetivo no es romantizar el colapso, sino aprender a navegar la tensión entre orden y desorden para que la crisis sea pedagógica y no destructiva.

    «En la visión compleja cuando se llega a contradicciones ello no significa un error sino el hallazgo de una capa profunda de la realidad.» — Edgar Morin, 1994

    El caos no es una falla técnica del sistema; es la condición de posibilidad de la curva recursiva. Si un sistema permaneciera en un orden cerrado, hermético y puramente lineal, los bucles quedarían atrapados en una repetición estéril de lo mismo. Es la perturbación, el imprevisto y la crisis lo que abre el ciclo y hace viable la reorganización. Sin la presencia del desorden en el seno de la recursividad, el cambio y la evolución sencillamente no existirían.

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  • Salud Mental en la Adolescencia y Juventud: Cómo identificar señales de alerta a tiempo

    Los trastornos mentales son altamente frecuentes tanto en Chile como en el resto del mundo. Aunque suele ser evidente que una persona necesita atención y tratamiento cuando ya ha desarrollado un cuadro de depresión, trastorno bipolar, ansiedad o psicosis, comprender cómo comienza ese camino es fundamental para actuar de manera preventiva. A partir de la Guía Psicoeducativa para Comprender los Estados Mentales de Alto Riesgo Clínico elaborada por PsiquisLAB, en este artículo que invito a identificar señales de riesgo tempranas, cuándo buscar ayuda profesional y cómo disminuir el estigma asociado a la salud mental.

    La adolescencia: Una ventana de oportunidades y de riesgos

    La mayoría de los trastornos de salud mental comienzan a desarrollarse durante la adolescencia, razón por la cual esta etapa se considera una ventana tanto de oportunidades como de riesgos. A nivel cerebral, cuando la corteza prefrontal aún está inmadura, resulta mucho más difícil tomar decisiones y regular las emociones. Además, esta área del cerebro es sensible en su desarrollo a las condiciones del entorno, pudiendo verse beneficiada o afectada según las experiencias que viva la persona:

    • Factores protectores: Son aquellos que reducen los riesgos durante la adolescencia y favorecen un desarrollo saludable, tales como mantener una buena comunicación familiar, realizar actividades deportivas, tener buenos hábitos de sueño y no consumir drogas.
    • Factores de riesgo: Son elementos perjudiciales que generan daño a la salud física y/o emocional y aumentan la probabilidad de desarrollar problemas de salud mental, incluyendo la exposición prolongada al estrés, el consumo de drogas, una comunicación familiar deficiente o la tendencia al aislamiento social.

    ¿Qué son los Estados Mentales de Alto Riesgo Clínico (CHARMS)?

    El concepto de Estados Mentales de Alto Riesgo Clínico —conocido por su sigla en inglés CHARMS (Clinical high at-risk mental states)— hace referencia a un cuadro sindromático temprano, inespecífico y transdiagnóstico. Esto significa que existen grupos de síntomas atenuados (relacionados con el ánimo, la ansiedad, la personalidad o la psicosis) que implican un riesgo potencial de desarrollar un problema de salud mental, pero que aún no cumplen los criterios para un diagnóstico específico.

    Lo más importante que debemos comprender es que estas primeras señales no implican una trayectoria fija hacia un diagnóstico o gravedad determinada. Según la evidencia actual, los CHARMS pueden seguir tres caminos posibles:

    1. Remisión o ausencia de síntomas: La persona vuelve a su estado de salud y desarrollo habitual.
    2. Persistencia de síntomas inespecíficos: Los síntomas atenuados se mantienen generando un impacto en la funcionalidad de la persona.
    3. Evolución hacia un trastorno psiquiátrico: Aumenta la especificidad e intensidad de los síntomas junto con una mayor disfuncionalidad.

    5 señales de alerta que deben preocuparnos

    Si bien todas las personas pueden experimentar dificultades durante la adolescencia, es importante prestar atención e intervenir tempranamente cuando aparecen síntomas que cumplen con las siguientes características:

    • No tienen una gran relación con eventos biográficos.
    • Producen un importante sufrimiento subjetivo en la persona.
    • Generan disfunción en el cumplimiento de los roles de la vida diaria.
    • Se asocian temporalmente con muchos otros síntomas.
    • Persisten por más de 2 semanas o recurren con frecuencia a lo largo del tiempo.

    Del malestar cotidiano a los trastornos de salud mental

    Conocer la diferencia entre las variaciones emocionales normales y los cuadros clínicos nos entrega herramientas para acompañar mejor a nuestros seres queridos:

    • De la ansiedad al Trastorno de Ansiedad: La ansiedad es una respuesta natural del organismo frente al estrés o situaciones amenazantes, manifestándose con señales físicas (como taquicardia o sudoración) y emocionales (como angustia o miedo). Sin embargo, se debe consultar a un especialista si la ansiedad es muy intensa, aparece ante situaciones que no son amenazantes, persiste en el tiempo y/o impide realizar las tareas cotidianas.
    • De la tristeza a la Depresión: Es normal sentirse triste ante una mala calificación, una ruptura amorosa o la pérdida de un ser querido. En cambio, se podría hablar de depresión cuando el ánimo bajo persiste por al menos dos semanas, interfiere con la vida diaria y se acompaña de síntomas psicológicos (como pérdida de interés en cosas que antes se disfrutaban, vacío emocional, irritabilidad excesiva o ideas de muerte) y síntomas físicos (como alteraciones del sueño y del apetito, fatiga o lentitud mental y física). La depresión es una enfermedad que no depende de la voluntad de quien la sufre, por lo que debemos evitar emitir juicios o culpar a la persona.
    • Características personales vs. Trastornos de Personalidad (TP): Los trastornos de personalidad surgen por una compleja interacción entre factores genéticos, ambientales y experiencias adversas tempranas, generando importantes dificultades para relacionarse. Para ayudar en estos casos, es clave establecer normas y acuerdos sobre comportamientos aceptables, construir límites claros (por ejemplo, no tolerar gritos o insultos), practicar la validación emocional y tomarse momentos a solas para calmarse antes de conversar.
    • Inestabilidad del ánimo y Trastorno Afectivo Bipolar (TAB): A menudo se usa la palabra «bipolar» en broma, pero alude a una enfermedad severa y debe utilizarse con responsabilidad para evitar el estigma. El TAB comienza a manifestarse en la adolescencia y alterna períodos de manía (ánimo elevado, euforia persistente, excesiva energía o grandeza por más de una semana; o hipomanía cuando los síntomas son leves y sin impacto funcional) con episodios de depresión (ánimo anormalmente bajo por al menos dos semanas).
    • Alteraciones del pensamiento y Psicosis: Los trastornos psicóticos no se limitan a la esquizofrenia, sino que también incluyen el trastorno delirante o el trastorno esquizoafectivo, entre otros. Algunas señales que requieren orientación profesional son el aislamiento social, la dificultad para ordenar ideas al hablar, bajas en el rendimiento académico, convicción total en ideas erróneas o imposibles, y una mayor sensibilidad en los sentidos (escuchar, ver o sentir cosas que otros no perciben).

    El impacto del mundo actual: Pantallas, sustancias y comunicación

    Nuestra salud mental interactúa constantemente con nuestro entorno y estilo de vida:

    1. Tecnologías y redes sociales: El uso intensificado de tecnologías de información y comunicación (TIC) potencia perjudicialmente el estrés psicosocial. Aunque las redes sociales y los influencers pueden entregar modelos positivos, también pueden promover comportamientos adictivos, comparación constante, estándares de belleza irreales, aislamiento y bajo rendimiento académico. Más que prohibir rígidamente la tecnología, se recomienda a las familias acordar horarios (entre 1,5 y 2 horas diarias en la adolescencia), retrasar la entrega de un celular o tablet propio más allá de los 12 años y evitar las pantallas durante las comidas o al ir a dormir.
    2. Consumo de sustancias: Según la Organización Panamericana de la Salud, una droga es cualquier sustancia natural o sintética que altera el estado de consciencia, funciones mentales, conducta y/o emociones. Esto abarca desde sustancias cotidianas como el café, el azúcar, el alcohol, el tabaco y la marihuana, hasta drogas sintéticas como MDMA, ketamina, 2CB (Tussi), Popper, GHB o LSD. El consumo se vuelve perjudicial cuando ocasiona problemas en las relaciones o disminuye la productividad escolar o laboral. Si sospechas que alguien cercano tiene problemas de consumo, invítalo a conversar en un lugar tranquilo expresando preocupación por sus cambios e informando sin juzgar ni poner etiquetas.
    3. Comunicación asertiva y validación emocional: Las dinámicas familiares son determinantes para reducir el estrés. Practicar la comunicación asertiva (el equilibrio respetuoso entre la pasividad y la agresión) y la validación emocional (aceptar y comprender lo que el otro siente sin minimizarlo) fortalece el bienestar familiar. Por ejemplo, en lugar de decir «No exageres, no fue para tanto» o «Deja de llorar», podemos validar diciendo «Veo que es difícil para ti, estoy aquí» o «Está bien estar triste, llora si lo necesitas».

    Prevención y canales de ayuda en Chile

    Para proteger nuestra mente y cerebro, es fundamental incorporar hábitos preventivos en el día a día:

    • Alimentación saludable: Priorizar verduras, frutas, semillas, agua y alimentos ricos en Omega 3, evitando grasas, gaseosas y bebidas energéticas.
    • Actividades recreativas y neuroprotección: Practicar deporte, caminar, meditar, leer, mantener la curiosidad por aprender cosas nuevas y cultivar amistades que nos hagan sentir bien.
    • Hablar sin miedo y pedir ayuda: Existe el mito de que «hablar de suicidio incita al otro a realizarlo», pero está comprobado que conversar sobre ello activa las redes de apoyo, protege y ayuda.

    Como escribió Charlie Mackesy (2020): «Lo más valiente que uno puede hacer es pedir ayuda, pues pedir ayuda no significa rendirse; significa negarse a rendirse». Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, presenta cambios bruscos de ánimo o de hábitos, o tiene pensamientos de muerte, recuerda que existen canales de apoyo gratuitos y confidenciales en Chile:

    • Fono Prevención del Suicidio (*4141): Atención gratuita 24/7 por psicólogos capacitados en emergencias o crisis asociadas al suicidio.
    • Salud Responde (600 360 777): Orientación profesional y ayuda de psicólogos en situaciones de crisis.
    • Hablemos de Todo (INJUV): Chat atendido por psicólogos para jóvenes de 15 a 29 años en https://hablemosdetodo.injuv.gob.cl/ (lunes a viernes de 10:00 a 18:00 hrs. y sábados de 11:00 a 16:00 hrs.).
    • Línea Libre (1515): Orientación en salud mental habilitada por la Fundación para la Confianza y el INJUV.
    • Fundación Todo Mejora: Apoyo para la prevención del suicidio adolescente y bullying homofóbico a jóvenes LGBT+ en https://todomejora.org/apoyo/.
    • Fono Drogas y Alcohol (1412): Servicio gratuito, anónimo y confidencial disponible las 24 horas para personas afectadas y sus cercanos.
    • Fono Violencia contra las Mujeres (1455): Orientación y ayuda gratuita 24/7 para mujeres que sufren maltrato físico o psicológico.
    • ONG Psicólogos x Chile: Contención emocional y primera ayuda psicológica gratuita en www.psicologosxchile.cl o al +56975592366 (todos los días entre 10:00 y 19:00 hrs.).

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  • Cómo equivocarse menos en terapia: La importancia de registrar para no caminar a ciegas

    En la práctica clínica, es muy fácil perderse. Entre relatos extensos, emociones a flor de piel y dinámicas familiares complejas, los terapeutas a menudo invertimos una enorme cantidad de energía intentando adivinar cuál es el siguiente paso. Sin embargo, como señalan Ruth Casablanca y Hugo Hirsch en su obra sobre el registro en el modelo del M.R.I., la fuente más frecuente de error no es la complejidad del paciente, sino la falta de vigilancia del terapeuta sobre sus propios procedimientos.

    ¿Cómo podemos los profesionales de la salud mental evitar los tanteos en la oscuridad y optimizar nuestra labor? La respuesta no radica únicamente en la intuición, sino en la metodología y el registro sistemático.

    ¿Por qué necesitamos registrar el proceso terapéutico?

    Desde el enfoque de Palo Alto, el foco de análisis no está en «lo que pasa dentro» de la cabeza del paciente, sino en los procesos: las secuencias repetitivas de conducta y los intentos fallidos de solución que mantienen el problema. Si no contamos con una herramienta que ordene esta información sesión a sesión, corremos el riesgo de desviarnos del objetivo.

    Implementar un sistema de fichas y registros clínicos estructurados aporta grandes ventajas a nuestra práctica diaria:

    • Focalización y eficacia: Evita que nos perdamos en detalles no significativos y alinea la demanda del consultante con nuestra oferta terapéutica.
    • Economía de recursos: Al internalizar una forma sistemática de leer la realidad clínica, la técnica demanda menos esfuerzo automático, permitiéndonos destinar más energía a la «artesnía» y sensibilidad del arte terapéutico.
    • Corrección de errores: Permite detectar rápidamente —tanto al terapeuta como a un supervisor externo— qué datos se ignoraron, qué hipótesis fallaron y en qué momento exacto percutió o rebotó una intervención.

    Los pilares de una brújula clínica

    Un buen registro no es un mero resumen administrativo; funciona como el tablero de un avión diseñado específicamente para un modelo de vuelo. Entre sus apartados esenciales destacan:

    1. El diagnóstico operativo: Entendido no como una etiqueta estática, sino como una manera de ordenar los datos para elegir intervenciones precisas.
    2. Las soluciones intentadas: Identificar qué acciones concretas están realizando los miembros del sistema (y que, al intentar resolver el problema, terminan por fijarlo).
    3. El encaje comunicacional: Registrar las creencias, valores y el lenguaje de los consultantes para respetarlos y utilizarlos como vehículos de cambio.
    4. La negociación de la meta mínima: Establecer hitos claros y alcanzables que regulen la interacción y permitan evaluar el éxito o la necesidad de recontratar el motivo de consulta.

    El verdadero aprendizaje clínico

    El valor de revisar nuestros propios registros —sesión tras sesión o a través de viñetas de casos clínicos— radica en aceptar que gran parte de los estancamientos o abandonos terapéuticos se originan en desvíos metodológicos nuestros.

    Cuando aprendemos a mirar con rigor lo que hicimos (y lo que evitamos hacer), el proceso deja de ser un misterio impredecible y se convierte en una oportunidad constante de aprendizaje. Después de todo, el objetivo último de registrar no es acumular datos, sino asumir nuestra responsabilidad profesional: aprender a equivocarnos menos cuando hacemos terapia.

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  • Comprendiendo el Trauma y Estrategias Prácticas para su Abordaje

    El trauma no es solo lo que nos sucedió en el pasado, sino el impacto profundo que esas experiencias abrumadoras y amenazantes dejan en el presente, alterando la seguridad, el sentido del yo y la capacidad de regular las emociones. Lejos de ser simplemente un recuerdo doloroso, el trauma puede desregular el sistema nervioso y fragmentar la vivencia interna, provocando que la persona quede atrapada en respuestas de supervivencia (como la hiperactivación, la hipoactivación o los conflictos internos).

    Afortunadamente, la psicoterapia contemporánea cuenta con un repertorio de estrategias clínicas claras y respetuosas para acompañar a los supervivientes en su proceso de recuperación. Entre las principales estrategias utilizadas se encuentran:

    • Estabilización y construcción de seguridad: Se prioriza crear un entorno seguro y enraizarse en el presente antes de abordar cualquier recuerdo doloroso, evitando así la desestabilización prematura.
      • Ejemplo: Antes de explorar los detalles de una agresión pasada, el terapeuta y el consultante dedican las primeras sesiones a establecer un «lugar interno seguro» imaginario donde la persona pueda resguardarse mentalmente cuando sienta que el pasado la abruma.
    • Regulación neurofisiológica y somática: Se emplean técnicas de respiración, anclajes sensoriales y el cuidado corporal (sueño, alimentación y relajación) para ayudar a la persona a mantenerse dentro de su «ventana de tolerancia» y sanar las huellas que el trauma deja en el cuerpo.
      • Ejemplo: Ante un episodio de hiperactivación o flashback donde la persona siente pánico y taquicardia, se utiliza la técnica de enraizamiento (grounding) 5-4-3-2-1 o respiraciones lentas y prolongadas para activar el sistema nervioso parasimpático y regresar al presente.
    • Superación de la evitación y manejo de desencadenantes: Se trabaja activamente para reconocer los estímulos que disparan los síntomas, sustituyendo la evitación o el aislamiento por un afrontamiento gradual.
      • Ejemplo: Si una persona evita subir al transporte público porque le recuerda un evento crítico, se diseña un plan de exposición gradual (comenzando por observar fotos de autobuses, luego acompañarse de un amigo en un recorrido corto) para romper el ciclo de aislamiento.
    • Gestión del mundo interno y cooperación: Se fomenta la superación de la fobia a la experiencia interna mediante el diálogo empático, logrando que las distintas partes de la personalidad cooperen en lugar de desgastarse en conflictos.
      • Ejemplo: En lugar de criticarse severamente por sentirse vulnerable, la persona aprende a mantener un diálogo interno compasivo («entiendo que tengas miedo y quieras esconderte, pero hoy estamos a salvo y podemos manejar esto juntos»).
    • Resignificación narrativa y reconexión social: A través de preguntas de afrontamiento y psicoeducación, se ayuda a desplazar la culpa hacia el verdadero responsable, rescatando los recursos de supervivencia y promoviendo la reconexión progresiva con redes de apoyo social y límites sanos.
      • Ejemplo: Ante la culpa por haberse quedado paralizado durante un asalto, el terapeuta formula preguntas como “¿Cómo supiste que no oponerte era tu única posibilidad para sobrevivir?”, ayudando a desplazar la culpa del superviviente al agresor y reconociendo la estrategia de protección del cuerpo.

    Si estás viviendo algún proceso complejo, conversemos:

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  • De víctima a superviviente, y de superviviente a volver a ser tú mismo: Cómo superar experiencias traumáticas

    ¿Qué hace que algunas personas logren no solo recuperarse de una tragedia, sino transformar profundamente sus vidas a partir de ella? En el libro Superar experiencias traumáticas: Una propuesta de intervención desde la Terapia Sistémica Breve (Editorial Herder), los psicoterapeutas Mark Beyebach y Felipe E. García —con prólogo de Carmelo Vázquez— ofrecen una guía rigurosa, creativa y profundamente humana para comprender y acompañar los procesos de sanación tras vivir sucesos extremos.

    Lejos de patologizar el sufrimiento, los autores parten de una premisa liberadora: los síntomas de estrés postraumático no son señales de «locura» o debilidad, sino respuestas normales y protectoras ante situaciones anormales. La hipervigilancia busca evitar nuevos riesgos y el embotamiento afectivo funciona como un escudo ante el dolor; sin embargo, cuando la amenaza ya ha pasado, el reto consiste en sustituir esos escudos por hábitos que devuelvan la libertad.

    El viaje de la identidad: «Poner el trauma en su lugar»

    Superar una experiencia traumática no significa borrarla mágicamente del pasado, sino impedir que secuestre el presente y el futuro. El libro plantea la recuperación como un tránsito evolutivo a través de tres momentos clave:

    1. Reconocerse como víctima: En situaciones de maltrato o abuso que han sido normalizadas, el primer paso indispensable es identificar el daño como tal para poder protegerse.
    2. De víctima a superviviente: Consiste en abandonar el rol pasivo de indefensión, empoderarse y tomar conciencia de las capacidades que permitieron resistir la adversidad.
    3. De superviviente a ser simplemente «uno/a mismo/a»: El objetivo final es desencasillarse para que el trauma deje de ser «El Suceso» central que define la identidad de la persona y pase a ser simplemente un episodio más dentro de su biografía.

    6 claves prácticas para superar experiencias traumáticas

    A través de su modelo integrador —la Terapia Sistémica Breve para supervivientes de un Trauma (TSB-T), que combina la Terapia Centrada en Soluciones, la Terapia Narrativa, la Terapia Breve Estratégica y la Psicología Positiva—, los autores destacan seis pilares para impulsar la recuperación:

    • 1. Pasar de la rumiación intrusiva a la resignificación: Quedarse anclado en preguntas sin respuesta («¿por qué a mí?») o en el pensamiento desiderativo («ojalá nunca hubiera sucedido») perpetúa el sufrimiento. Superar el trauma requiere transformar esos pensamientos automáticos en una rumiación deliberada y constructiva, elaborando un relato con sentido en un espacio seguro y poniendo la culpa en su lugar (en el agresor o las circunstancias, liberando a la víctima de la culpa).
    • 2. Romper el ciclo de la evitación: Rehuir lugares, conversaciones o recuerdos alivia a corto plazo, pero termina aislando a la persona y confirmando la sensación de peligro constante. El camino hacia la mejoría implica un afrontamiento activo: enfrentar gradualmente los temores, retomar rutinas cotidianas y sustituir conductas autodestructivas por el autocuidado.
    • 3. Rescatar la valentía oculta: Si una persona ha sobrevivido a un evento crítico, significa que algo hizo bien para protegerse o evitar un desenlace aún peor. Indagar en esas reacciones mediante preguntas de supervivencia y afrontamiento («¿de dónde sacaste la fuerza para soportar esto?», «¿cómo lograste mantenerte a flote día a día?») permite redescubrir talentos y recursos que permanecían invisibles.
    • 4. Activar la esperanza y construir un futuro: Para no quedar «congelados en el pasado», es fundamental mirar hacia adelante. Imaginar en detalle un futuro donde el problema ha sido superado, fijar metas concretas y registrar pequeños logros diarios (como plantearse cada noche qué pequeñas cosas del día generaron satisfacción) reorienta la mente hacia las posibilidades.
    • 5. Reconectar con la red de apoyo social: La resiliencia no es un fenómeno meramente individual, sino un proceso relacional, familiar y comunitario. Romper el aislamiento, apoyarse en familiares y amigos, o participar en grupos y acciones colectivas amortigua el impacto emocional y devuelve la confianza en los demás.
    • 6. Recuperar y habitar el propio cuerpo: Como el trauma deja una huella física de tensión, dolor o desconexión, la recuperación debe incluir al cuerpo. La práctica deportiva (como la natación o el yoga), la relajación muscular progresiva, los ejercicios de grounding para volver al presente (como la técnica 5-4-3-2-1) y el reconectar con sensaciones físicas agradables ayudan a reeducar al cerebro para habitar nuevamente la calma.

    Más allá de la resiliencia: El Crecimiento Postraumático

    Uno de los mensajes más luminosos de la obra es la distinción entre resiliencia y crecimiento postraumático (CPT). Mientras que la resiliencia es la capacidad de doblarse ante la tormenta y recuperar el nivel de funcionamiento previo, el crecimiento postraumático ocurre cuando la persona, a raíz de su lucha por sobreponerse, experimenta una transformación positiva, profunda y duradera. Esto se traduce en un nuevo aprecio por la vida, relaciones más cercanas y empáticas, mayor fortaleza personal y un cambio real en las prioridades vitales.

    Como nos recuerdan Mark Beyebach y Felipe E. García en estas páginas, la recuperación comienza en el mismo instante en que la persona sobrevive. Con el apoyo adecuado, respeto por los propios ritmos y confianza en las fortalezas humanas, siempre es posible reconstruir el significado y abrir paso a un nuevo comienzo.

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